HERMANAS EN RED CON LA MÚSICA Y LA DANZA

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Historias por contar
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Ana María y Alejandra  Jaramillo Atehortúa son dos hermanas que han hecho del arte, un aliado en todos los campos de sus vidas.  Ana, la mayor, es flautista del Ensamble de Músicas Populares, mientras que Alejandra es saxofonista en la Escuela de Música Santa Elena, además es bailarina de la Red de Danza del comuna 7, Robledo.

 

Ambas hacen parte del proceso de las redes de formación artística y cultural de Medellín,  que están enfocadas principalmente a fortalecer los procesos creativos de niños, niñas y jóvenes de la ciudad a través de las diferentes expresiones artísticas, y al cual pertenece la Red de Escuelas de Música.

 

Ana María tiene 17 años e ingresó a la Escuela de Música Santa Elena en el 2009, uno de los catorce equipamientos de vientos de la Red y que fue fundado en 1997; es decir, 19 años de música en este territorio silletero.

“Entré a la Red cuando tenía 10 años y siempre quise estudiar flauta traversa. Me llamó la atención poder interpretar un instrumento tan dulce, pero tan versátil como ella” dijo Ana.

 

Sin duda, la música y la danza son dos disciplinas distintas pero que se complementan, y estas hermanas son un buen ejemplo de esta combinación. Alejandra, tiene 11 años y está en sexto grado. Ella reparte su tiempo libre entre el baile y el aprendizaje del saxofón.

 

“No sé cual me gusta más. En ambos me divierto y aprendo cosas valiosas para mi vida. En la música tengo todas las bases para danzar” contó Alejandra.

 

Sobre esto, Ana María menciona que le gusta ver a su hermana tan activa, “aunque es la pequeña siempre está haciendo cosas y no le importa viajar con mi mamá desde nuestra vereda hasta Robledo, en donde estudia danza”.

 

En las redes de formación también se propende por la construcción de tejido social, ciudadanía cultural y la convivencia a través de la música, la danza, las artes visuales y escénicas. Por eso, los niños y niñas que día a día visitan las sedes, han entendido que la paz se construye desde el territorio y con sus amigos.

 

Ana María ingresará el próximo semestre a la universidad, aunque descarta estudiar música, emprenderá por la senda del diseño gráfico; carrera que asegura va muy de la mano con lo que ella hace en la Red todos los días.

 

“El diseño es arte, y la música también. Es imposible no dejarse llevar de cada cosa sensible que aparece en el mundo. Me gusta esta carrera, pero volveré a presentarme a Música el próximo semestre” advirtió Ana María.

 

Esta joven flautista hace parte del Ensamble de Músicas Populares, agrupación integrada que ha dedicado gran parte de su proceso formativo al estudio de las diferentes expresiones del jazz, además de otros formatos musicales como el bolero, la balada POP, las músicas urbanas y las tradicionales y populares colombianas, lo cual la convierte en una de las más versátiles del Programa.

 

“La gente cree que improvisar es fácil y que en el Ensamble pasamos bueno porque el trabajo musical es menos rígido que una orquesta tradicional, pero están equivocados porque la exigencia es muy fuerte, sobretodo la responsabilidad que tienes con tu grupo cuando estamos en los conciertos” relató Ana María.

 

Mientras que Ana pasa su tiempo en las agrupaciones integradas, Alejandra todavía asiste a la prebanda de Santa Elena, en ese nivel los niños y niñas se preparan para pasar a la banda, la agrupación principal de la Escuela y con la que se presentan en los diferentes conciertos de ciudad.

 

Ana María y Alejandra comparten algo más que la danza y la música, el apellido de una familia tradición silletera que cada año cultiva sus flores para construir monumentos de colores en todas las categorías. Este año ambas hermanas desfilarán en el tradicional recorrido de Feria de Flores.

 

Las hermanas Jaramillo Atehortúa son el ejemplo de perseverancia y amor por el arte, son parte de esos medellinenses a los que se le apuesta diariamente desde los programas de formación.  Niñas pendientes de aportar con cada cosa que hacen, a la construcción de una Medellín mejor.

Por: Daniela Cortés Jaramillo

Periodista