LA DISCIPLINA DEL VIOLINISTA

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Historias por contar
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“Me gustan los retos porque a través de ellos puedo demostrar no mi talento, pero sí mi capacidad”

Dedicación, disciplina y pasión son algunos de los ingredientes que nunca debe faltarle a un violinista, así lo asumió Juan Andrés Rodríguez Berrío desde el primer día que entró a la Red de Escuelas de Música de Medellín.

 

“Entré a la Red cuando tenía 6 años, la iniciativa fue de mis papás, pero yo siempre he sabido que la música tiene que ser parte de mi vida. Ellos aún después de tantos años, se ponen eufóricos cuando estoy en un concierto o recital”

 

Juan Andrés vive en el corregimiento de Santa Elena, pero su amor por el violín lo lleva todas las tardes a sus ensayos en la Escuela de Música Villa Hermosa desde hace 7 años y en donde según él ha encontrado la razón que inspira su vida, el violín.

“Estudio de martes a jueves y ojalá pudiera dedicarle más tiempo, porque el camino del aprendizaje del violín es largo, pero con paciencia, disciplina y entusiasmo se puede lograr tener un buen nivel”

 

Este joven de cabello crespo, ojos grandes y pestañas frondosas, no siempre amó el violín, al principio su inclinación fue el Chello, pero dándose cuenta que el instrumento más pequeño generaba un reto más grande, asumió el compromiso de ser un buen violinista.

 

Los historiadores dicen que aún no es posible establecer el origen del violín, pero sí es seguro que durante los siglos XVII y XVIII este instrumento de cuatro cuerdas se convirtió en uno de los más importantes gracias a músicos como Antonio Vivaldi y Joan Sebastian Bach, el último es uno de los compositores favoritos de Juan Andrés.

 

Entre las características más preciadas de este instrumento, se destaca su capacidad melódica y su agilidad, características que para Juan Andrés, “le da la posibilidad al músico de interpretar pasajes brillantes y melodías impactantes. Los violinistas podemos crear efectos especiales cuando manejamos muy bien las técnicas”

 

El más pequeño de las cuerdas frotadas, es el instrumento de la melodía en las orquestas contemporáneas y Juan Andrés se siente orgullo cuando interpreta junto a sus compañeros de la Orquesta Sinfónica Intermedia piezas musicales que logran sensibilizar al público.

 

“En la Red, lo más importante es la relación de respeto por quien te escucha y por quien está interpretando. Estar aquí te enseña que la música no se tiene que escribir para poderse tocar y que la gente no tiene que saber leer partituras para sensibilizarse con lo que interpretas”

 

A sus 13 años, este violinista se siente seguro de estudiar música profesionalmente, pero me advirtió que continuará su proceso en la Red de Escuelas de Música de Medellín hasta que tenga la edad de egreso.

 

“La Red para mí no es solo un programa de tejido social, en ella se abre la puerta para identificar talentos gracias a la música. Es sinónimo de esperanza y oportunidades, pero sobretodo de libertad, porque todos los días aprendes a ser libre de expresar desde muchos aspectos lo que quieres y te gusta hacer”

Por: Daniela Cortés Jaramillo

Periodista