“LA MÚSICA ES ARTE DE IMPACTOS FUERTES”: VALENTINA ARANGO SÁNCHEZ

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Historias por contar
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La música está en constante evolución, en movimiento, en mutación y es el hilo conductor de las vidas que a través de las diferentes manifestaciones artísticas trabajan continuamente en ser mejores personas, mejores profesionales. Valentina Arango Sánchez, sabe de esto. Ella comenzó en la Red de Escuelas de Música de Medellín cuando tenía 9 años, la edad en que siendo una niña se dejó seducir por las melodías de la flauta traversa y con la que hoy, 10 años después construye su proyecto de vida.

 

Esta joven flautista asegura que la Red cambió su vida y la de muchos compañeros que, desde diferentes puntos del corregimiento de Santa Elena, se desplazan durante varios kilómetros a esta Escuela de vientos y percusión que hace parte de las 27 que en este momento funcionan en toda la ciudad.

 

“Crecer no hubiera sido lo mismo sin la música. Del arte uno aprende a conmoverse desde lo más íntimo y a conectarse con su entorno sin necesidad de palabras. Muchas academias hablan de esto, pero en la Red, que es como mi segundo hogar, se evidencia más”, agregó Valentina.

Es por eso, que cuando pensamos en Red, inmediatamente se nos viene a la memoria las risas de los miles de niños y niñas, que hoy son jóvenes y adultos, pero que gracias a la música siguen conservando esas sonrisas que hacen vibrar a los formadores y a la comunidad de nuestra ciudad con los diferentes conciertos y muestras artísticas.

Cuando pensamos en la Red, pensamos en niñez y en juventud, incluso también las familias que apoyan la iniciativa de estos chicos y chicas que comienzan su formación para la vida a través de la música.

Valentina piensa que “la música nos conmueve desde lo más íntimo, nos transporta en el tiempo, nos hace revivir sensaciones y recuerdos, pero lo más importante es que nos transforma y nos hace crecer en valores como la amistad y la familia”

 

Además, resaltó que la música es posibilitadora de momentos para conectarse con el alma de otros y vivir sanamente como fruto de esa conexión. Esto es lo más parecido al concepto de convivencia, y es por ello, que la música es también una herramienta con la que se pueden entrenar competencias sociales, como la confianza en sí mismo, la creatividad o la improvisación en cualquier ámbito profesional.

 

La flautista que acompaña a la Orquesta Sinfónica Juvenil desde hace 5 años, tiene en su memoria muchas historias por contar, pero sin duda la más cercana es su experiencia en el Festival Internacional de Música de Cartagena, en donde la agrupación fue invitada a participar de la clausura de este evento, pero que, además, se llevó todos los aplausos de los asistentes internacionales y nacionales que se reunieron en esta ciudad caribeña.

 

Ese paso por la ciudad amurallada le reafirmó, lo que pensó desde el primer momento que ingresó a la Escuela de Música: “la Red permite soñar, permite admirar a nuestros compañeros sin envidia y trabajar duro en las clases y ensayos. La Red te proyecta hacia el mundo y permite que otros vean con admiración lo que haces”

 

Esta joven de cabello crespo, inteligente y muy simpática, advierte que la música siempre tiene efectos fuertes en un niño o en una niña, sugiere que cuando reciban estos impactos estén listos para apasionarse por el maravilloso mundo de la música y dejarse llevar por las tonadas que tocan el alma y que inspiran a siempre querer aprender más.

 

Valentina explica que “la música es igual a trasformación. Sus efectos siempre son buenos y hacen del ser humano una mejor persona. Para mí, son impactos fuertes que implican que te desarrolles, que crezcas, que reflexiones cada paso de tu vida y cada cosa que haces para ser feliz”

 

En la actualidad, Valentina es estudiante de tercer semestre de pregrado en música en la Universidad de Antioquia y siente que cada cosa que aprende en su carrera es un conocimiento más para compartir con los más chicos de la Orquesta y de su escuela.

Por: Daniela Cortés Jaramillo

Periodista