“PARA SER BUENOS MÚSICOS, PRIMERO HAY QUE SER BUENAS PERSONAS”: ALEXANDER RESTREPO BLANDÓN

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Historias por contar
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Como de costumbre, llegué a la oficina principal de la Red de Escuelas de Música de Medellín, ubicada en el Edificio de Extensión de la Universidad de Antioquia. Una de mis misiones, era visitar la Escuela Popular, que durante mucho tiempo estuvo ubicada en el barrio que lleva su nombre.

 

Para llegar hasta esta sede de la Red, que abre sus puertas para más de 80 niños, niñas y jóvenes de la comuna 1, bastó con abordar el Metro en la Estación Universidad y bajarme en la estación Acevedo. A partir de ahí, el Metrocable me llevó paseando por el cielo y permitiéndome ver desde las alturas, barrios como Moscú 1, Villa del Socorro, Villa de Guadalupe y San Pablo hasta llegar a la estación Santalucía, donde Alexander Restrepo me esperaba.

 

Con 18 años, una figura delgada, tez morena y una sonrisa enorme, iluminó mi camino hacia él para emprender el recorrido que nos llevaría hasta la I.E. Villa del Socorro. Mientras caminábamos, empezó a contarme porqué le gusta tanto el trombón.

Cuando llegamos a la sede de la Red estaba vacía, así que nos sentamos en una silla en medio de un aula de clases y allí, me dijo que pocas personas conocen el nombre de ese instrumento, pero que si lo describes, todos saben de qué se trata “El trombón es un instrumento muy versátil, tiene cualidades que no posee casi ningún otro instrumento de su categoría y aunque no es el más conocido de todos, tiene la capacidad inmensa de atraer… a mí me atrapó”

 

Alexander ingresó a la Red de Escuelas de Música de Medellín en 2007, con 10 años conquistó el “metal de varas”, conocido por ser el instrumento predilecto de la salsa y el porro. Este joven, estudiante de Ingeniería Eléctrica y amante de los ritmos colombianos piensa que encontró en la música su mayor complemento de vida.

 

“Disfruto estar en la calle y escuchar todo a mí alrededor. Me gusta saber qué sé perfectamente que ritmo suena y que puedo darle un significado”, mencionó Alexander.

 

Allí sentados, en medio de la soledad del salón de clases, pasamos alrededor de 40 minutos conversando sobre lo que le gustaba y lo que no. Salimos de la Red y mientras caminábamos de regreso a la estación del Metro, mirábamos el atardecer cálido y a los niños que jugaban en las calles de este barrio de la comuna 1. Alexander me contó que es uno de los beneficiados del plan nacional “Ser Pilo Paga”, que ayuda a los primeros 300 puestos de las Pruebas Saber 11 con una beca de educación superior. Cuando le pregunté qué puesto obtuvo en las pruebas, me sonrió muy orgulloso

 

“En mi colegio, solo tres fuimos favorecidos con esta beca que te permite escoger la carrera que quieras en cualquier universidad, sea pública o privada. Yo saqué el puesto 55 de mi promoción entre 140 estudiantes aproximadamente”

 

La sonrisa con la que me recibió al llegar al barrio, volvió a aparecer. Conversando con él, pude detectar que su vida profesional está lejos del arte por ahora, pero reconoce que la Red siempre hará parte de su vida; eso me dio pie para preguntarle la razón por la que ingresó al programa. “nunca busqué una escuela de música, más bien la Red me encontró”

 

“En el colegio había un profesor que siempre sacaba el espacio para invitarnos a participar de la escuela que estaba en mi barrio, me decidí y desde que me recibieron nunca he querido dejar de pertenecer a la Red”

 

La Escuela de Música Popular, es una de las 14 escuelas de vientos y percusión con que cuenta el programa Red de Escuelas de Música de Medellín y en donde Alexander pasa gran parte de su tiempo. Rodeado de un paisaje urbano en el que el color naranja de los ladrillos prevalece y en el que las grandes obras de infraestructura como el Metrocable destacan por su magnitud, Alexander resalta que la labor de este programa va mucho más allá de lo musical: “El trasfondo de la Red, es crear buenas personas, ciudadanos de bien a través de la música. Estudiamos cultura, sin necesidad de saber que lo estamos haciendo”.

 

Esas palabras me llevaron a pensar inmediatamente que los jóvenes cada día valoran más las oportunidades sociales y de formación que llegan a los barrios. Antes de despedirme le dije que debía tomarle algunas fotos con la camiseta de la Red y me dijo que no tenía problema, que sentía orgullo de caminar en la calle con ese uniforme y que sabía que también ayudaba a la formación de públicos.

 

Me llamó mucho la atención escuchar que Alexander mencionara esa frase tan puntual, Alexander estaba empoderado de la campaña promovida como estrategia de la Secretaría de Cultura Ciudadana que propicia la interacción con las diferentes manifestaciones artísticas y culturales de Medellín, pero que va más direccionada al público que a el artista.

 

“Es muy impactante llegar aún concierto e incluso ver en redes sociales que nuestras presentaciones forman públicos, que también con nuestra música ayudamos a formar buenos ciudadanos y que venimos a la escuela a algo más allá que aprendernos teorías y escalas musicales”.

 

Finalmente Llegamos hasta la estación de Metrocable, la sonrisa apareció por tercera vez como gesto de agradecimiento, me dijo que ya se iba a su casa y yo me despedí recordándole que otros 4.600 niños, niñas y jóvenes aprenden todos los días que, a través del disfrute de la música, desarrollamos muchos otros talentos fuera del arte; y que hoy, él es el protagonista de nuestras historias por contar, que en casi 18 años en los que la Red ha estado presente en la ciudad, él hace parte de los buenos músicos y sobretodo de las buenas personas que hay en los barrios de Medellín.

Por: Daniela Cortés Jaramillo

Periodista